Odí sonos de aves, dulces e modulados / nunca udieron omnes órganos más temprados

Leyendo un poquitín para preparar esto, encontré esta pequeña maravilla de Los Milagros de Nuestra Señora de Gonzalo de Berceo:

Yaziendo a la sombra perdí todos cuidados,
odí sonos de aves, dulces e modulados;
nunca udieron omnes órganos más temprados,
nin que formar pudiessen sones más acordados.

Unas tenién la quinta e las otras doblavan,
otras tenién el punto, errar no las dexavan;
al posar, al mover, todas se esperavan,
aves torpes nin roncas y non se acostavan.

Non serié organista nin serié vïolero,
nin giga nin salterio nin mano de rotero,
nin estrument nin lengua nin tan claro vocero
cuyo canto valiesse con esto un dinero.

También hay que salir del estudio. ¡Buen fin de semana!


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