¡Los cerditos han muerto!

¡Viva el cerdaco!

Schweinedämmerung

Schweinedämmerung

¡Ave María!

Eclesiastés Rabá 1.2 nos explica sobre las siete edades del hombre que

A un año de edad es como un rey, situado en una litera cubierta, y todos le abrazan y besan. A los dos o tres años es como un puerco que hurga en las alcantarillas.

Es cierto que a los niños pequeños les resultaba fácil desarrollar una relación con mis cerditos, que E.P.D.. Algunos hablaban con ellos; algunos, oliendo el dinero en el interior, los cogían y se ponían a correr lo más rápido posible hacia la heladería más cercana; otros los trataban como un nuevo y divertido instrumento de percusión.

Ayer la última facción tuvo la última palabra, por suerte sin grandes muestras de dolor. Porque incluso los niños saben que cuando se sacrifica un cerdo vendrá otro dentro de poco.

Eclesiastés Rabá nos dice que con diez años empezamos a saltar como cabritos. Esto se entiende generalmente como el progreso de un estado a otro, pero yo lo veo como acreción, nada más. ¿Qué tal tu cerdo interior?

(
La rama dorada de Frazer, obra pionera y centenaria de la antropología social, sobre el renacimiento de reyes, dioses y otros amigos del erario público, está disponible en español aquí y en inglés aquí.
)

El cerdaco es de plástico – nunca más cerámica – y es del gran chino en Blai. Anoche, entre preparando los boquerones para lo de mañana, le sometí a una cirugía importante en el ombligo – uno es organista en varios sentidos – para poder sacar las monedas. Ahora falta pintar. ¿Esmalte? En estas cosas estoy con la Infanta.


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