No te cases con músico

Tres versos, cuatro chistes.

Lafuente, Cancionero popular (1865):

Con los musiquitos, niña,
Poquita conversacion,
Porque siempre están pensando
En el do, re, mi, fa, sol.

La ventaja es que tienen poco trabajo:

Si quieres vivir alegre
Cásate con un corneta;
Por la mañana diana,
Por la noche retreta.

Cada ventaja conlleva su inconveniente:

¿Cómo llamas a un músico sin pareja?
Un sintecho.

¿Qué es lo primero que un músico dice en el trabajo?
“¿Le gustaría con patatas fritas?”

¿Qué haría un músico al ganar un millón de euros?
Seguir dando conciertos hasta que el dinero se acabase.

Andaban dos personas por la calle. Uno era músico. El otro tampoco llevaba dinero.

Para su revista Spread It Abroad (1936) el poeta Herbert Farjeon escribió “Dirty Songs”, una cínica explicación de la curiosa simbiosis entre los artistas de varieté y sus admiradores:

To the bees and the breeze and the trees, no doubt,
A kitchenmaid heart responds,
But when men who are really men go out
With blondes who are really blondes,
You give ’em smut,
You give ’em dirt,
In a nice white tie
And a nice white shirt,
And they’ll clap you loud,
They’ll clap you long,
Till you give ’em a dirtier
Dirty song.

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