The invention of Barcelona carnival

Moreto’s El desdén con el desdén and Reznicek’s Donna Diana: Vicky Christina Barcelonas of yesteryear?

Authentic carnival celebrations near Barcelona: granddad and two young clowns settle down for a morning's drinking

Authentic carnival celebrations near Barcelona: granddad and two young clowns settle down for a morning's drinking

In Charles Nodier’s Le bibliomane ou le nouveau Cardillac and in a host of other pre-railway tales, Barcelona and its hinterland serve as an obscure and debauched Eldorado, a conveniently occidental Orient where theatrical license is granted with a celerity unknown to other arms of the bureaucracy. There’s a vaguely amusing instance of this use of Barcelona as backdrop in El desdén con el desdén, a play by the 17th century Castilian Agustín Moreto y Kavanagh Cavana, and in its subsequent transformation.

In a conventional Golden Age plot, Carlos, Count of Urgel, is enamoured of one princess Diana, who however is shy and opposed to all talk of love and marriage. Seeing that the conventional protocols of siege and surrender will not serve him, he decides to feign cold indifference, and Diana eventually gives in and marries him. If the scene is an invented medieval Barcelona, far from its 17th century decadence, the carnival evoked reflects the apparent belief in the rest of Spain that Barcelona was a good place to party. Here’s Juan Cortés de Tolosa in El Lazarillo de Manzanares:

De sus fiestas no hablaré con encarecimiento, pues ansí las humanas como divinas se han exaltado con decir que se celebraron en Barcelona, a donde en particular los días de Nuestra Señora, Corpus Christi y Jueves Santo devotamente se arden de noche las calles, de día los templos, y con tanto exceso que para que pueda entrar la gente sacan los blandones fuera. De sus fiestas te diré o no te diré nada, ¿nunca oíste decir las carnestolendas de Barcelona? Mas porque sepas dellas algo digo que desde Navidad empiezan. Allí los caballeros muestran que son tan hábiles para las burlas cuanto determinados para las veras. Salen los que te he dicho, y la demás gente ordinaria que dello gusta, de máscaras con diversidad de invenciones: cual saca tres o cuatro carros que parecen los del sol, con diferentes músicas y graciosas apariencias; cual a caballo vestido de moro con costosas y nunca vistas invenciones, tirano de las voluntades que le miran; cual vestido de viejo, reprimiendo los bríos de mozo, acompaña cuatro o seis damas y a cada una dellas cuarenta corazones. Éstas van más de ordinario en coche y sin más invención que una máscara margenada del mismo rostro, pero muy bizarras. Otras veces van a pie y entonces se goza mejor de su mucho entendimiento, porque llegándose a ellas se les puede decir lo que cada uno gustare, como sea honesto, a que ellas responden con agudeza.

A la noche hay sarao en diversas partes: los señores en la casa de uno dellos, los que no lo son en otra de otro, y desta manera por los demás días de las semanas, porque allí, Lázaro, cada uno es estimado por lo que es, y en diciéndosedon es señor, y en esto no hay que poner duda. Puestos pues en la sala, viene una copia de menestriles y otros instrumentos, y todos juntos empiezan el sarao, danzando después dos o cuatro solos, galán y dama. Allí verás la primavera reducida a pequeño sitio, o para decirlo como ello es, creo que cuando la gozamos vistosa ha sacado de allí la muestra, o que es aquella sala su recámara. Las invenciones de los tocados, la cantidad de diamantes y otras joyas, con ser tanto y tan rico, no llega a la excelencia del arte con que está puesto. Danzan ellos con gravedad y buen aire, y ellas con tal gracia y bizarría que parece que el arte y natural pusieron allí el non plus ultra.

Acábase el sarao y empiezan los cuidados de los amantes hasta que el importuno día les traiga con su vacante el alivio de sus penalidades. Allí es procurador en su causa propia el que honestamente y para buen fin pretende; cuál desesperado maldice su poca suerte; y destas dos causas nace un torneo para el día siguiente. Allí verás diversidad de galas: cuál se viste de verde, cuál de negro, cuál de leonado y cuál de pajizo, conforme al estado en que su pretensión está.

Con la valentía que aquellos caballeros se muestran te lo daré a entender en decirte que son españoles y enamorados. No parecen burlas, Lázaro, y muchas veces suele venir a veras, porque la sangre española al son del parche se viste de ira, como otras naciones al de la vigüela de mujeriles acciones, sin haber para ello más razón que la valentía que nuestra España reparte a sus hijos. De allí o de otra noche resulta una justa real: hácenlo tan bien como los que a menudo se ejercitan en ello, y cada año dan cuatro o seis veces cuenta de lo que en él han estudiado y de la ventaja que al pasado hicieron. Hacen otras cincuenta invenciones con lo cual se hallan en el domingo de carnestolendas. Lo que en aquél y en los dos restantes días hay en la ciudad es imposible contártelo si no lo ves. Pónense en aquellas calles a trechos unos candilones, de manera que se arde toda ella, y por ellas va todo el lugar y seis mil máscaras, y en las más calles bailes diferentes.

Francisco Rico writes that when Barcelona was taken in October 1652, bringing to an end the French occupation, John of Austria announced that he had heard so much about carnival in Barcelona that to celebrate he could think of nothing better than three days of off-season carnival. Sorry, said the municipal authorities, we haven’t actually celebrated carnival since we abolished it to celebrate a Franco-Catalan victory 11 years ago. Presumably the new viceroy said something along the lines of, Well that’s like arriving in Sodom and finding everyone having tea and biscuits, so theologians and learned persons were consulted, and eventually it was agreed that if the Castilians wanted carnival, then there was actually no reason why they shouldn’t have one. And Rico suggests that it was this new carnival that may have served as the basis for Moreto’s.

Several centuries later Reznicek based his libretto for his comic opera, Donna Diana, on a German version of an Italian translation of Moreto. The plot remains basically identical, although now, in a nod to the new aristocracy and to Prosper Mérimée and all the others, the protagonists are a bullfighter and the daughter of the mayor of Barcelona. More I know not. The piece is never performed, and I’m pretty sure it has never been given in Barcelona. (Does anyone here actually know it exists? Again, I suspect not.) Anyway, here’s Reznicek’s overture, which is about as far removed from the (reported, but who believes reports?) stodgy amateurism of late 19th century Barcelona musical culture as one can imagine:

(I haven’t yet seen Tommy Hilfiger Barcelona: it’s not on Google Book Search.)

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